Son los espacios cotidianos que transitamos sin saber su historia ,no siempre tenemos el tiempo suficiente para fijarnos en ellos .
lunes, 26 de junio de 2017
lunes, 25 de abril de 2016
sábado, 5 de marzo de 2016
Los Campanelli
Mostraba situaciones cómico-dramáticas de una típica familia extensa
argentina de clase media (con hijos en ascenso social) cuyo
patriarca era de ascendencia italiana que se reunía cada domingo a comer ravioles (la
típica raviolada dominical argentina) o sino el también típico
dominical asado o , si no los tallarines caseros "hechos
por la nona (abuela)"; aunque el patriarca era evidentemente un
"tano" (en lunfardo: italiano o inmediato descendiente de
italianos) su esposa parecía ser acaso criolla o de orígenes quizás
españoles aunque habituada por la intimidad y el amor a preparar pastas;
los hijos, hijos o hijas políticos y políticas (hijo o hija político/a es el
pariente que un padre tiene como yerno o como nuera) los hijos
de los hijos es decir los nietos y bisnietos etc y sobrinos de este matrimonio
(era común en la primera mitad del siglo XX que cada matrimonio tuviera muchos
hijos siguiendo el refrán "todo hijo trae un pan bajo el brazo", pese
a que en la ciudad de Buenos Aires ya a inicios de siglo XX hubo una especie de maltusianismo generalmente
no consciente debido a la búsqueda de ascenso social que privilegiaba un "hijo
dotor" - un hijo diplomado universitario en una "carrera"
lucrativa y prestigiosa en lugar de varios hijos "pobres") así en Los
Campanelli los hijos estaban casados (tal como era bastante frecuente en la
realidad) casi siempre con argentinas o argentinos de otros orígenes. Aunque
era sintomático que la familia Campanelli pareciera concluir en hijos
e hijas jóvenes, unos ya casados y otros con propensión a la soltería y a
cierta propensión a la promiscuidad (presentada como picardía, estos eran los personajes
actuados por Santiago Bal -que parecía reproducir a un Isidoro Cañones- y
por Liliana Caldini que era la bella joven rubia y de ojos claros de veinte
años recién cumplidos que siempre estaba inocentemente ubicada en situaciones
sexuales algo comprometidas, ambos muy jóvenes -hijo e hija- abusaban de la
confianza del padre al relatarle sus andanzas en una jerga contemporánea
desconocida por el padre y que engañaba al padre anciano que suponía entender
las trapizondas "explicadas" por estos hijos creyéndolas buenas e
inocentes acciones, por ejemplo ante el vivillo hijo menor el padre
inocentemente creyendo que le habían relatado una buena acción le respondía en cocoliche:
"¡É un ányelo, non vuola per que é picchione!" es decir: "¡es un
ángel, no vuela porque es pichón!" ) y sin embargo algo es muy
sintomático: que en esa familia de clase media no aparecieran niños o
niñas que indicaran la proyección exitosa de esta familia extensa en más nuevas
generaciones.
Cada unitario de la serie semanal (que poseía un enorme ratings)
poseía el esquema de una pareja patriarcal matriarcal ya prácticamente anciana
de padres que congregaba mediante el amor a sus hijos e hijas (sanguíneos o
políticos), sin embargo entre estos hijos (esta segunda generación de
argentinos Campanelli) se producían rivalidades: comenzando por la rivalidad en
la búsqueda de quiénes eran los preferidos por los padres; seguida por la
rivalidad de quiénes habrían alcanzado mayor "status" -lo de mayor
"status" se suponían los preferidos por los padres y lo hacían notar
desdeñando a los de "menor status"-, esto llevaba a que la reunión
familiar que se iniciaba con cortesías forzadas entre los parientes de la segunda
generación paulatinamente, mientras se esperaban los ravioles o los tallarines
hechos a mano por la madre, comenzaran a disputar por nimiedades, malos
entendidos o por el éxito logrado en la sociedad.
Esta "eterna batalla familiar" terminaba a la hora del
almuerzo cuando Don Carmelo, el patriarca familiar proclamaba
con fuerte acento italo-argentino (cocoliche): "¡Basta! ¡non quiero oire
ni el volido de una mosca!", luego cuando los comensales en la gran mesa
se calmaban el mismo patriarca estimulado por la matriarca se expresaba alegre
y casi nostálgico, abrazando a su esposa en la cabecera de la mesa decía sonriente:
"¡Qué lindos son los domingos!...¡No hay nada más lindo que la familia
unita!". (Esto se supone era dicho con convicción por el personaje actuado
-"Don Carmelo"- pero dado que se trataba del guión de una ficción
parece notarse una especie de sarcasmo por parte de los guionistas
que se expresaban en tales dulces frases).
No faltaba un cierto autoritarismo de parte del patriarca (y
solapadamente, de la dulce matriarca) sin embargo el conflicto era solucionado
de un modo persuasivo, apelando siempre al cariño, el consenso dado por el sentido
común (aunque el sentido común puede ser falaz), a la solidaridad mutual y
a la sabiduría de los ancianos, es decir de un modo bastante batjiniano (aunque
los autores de esta serie quizás nunca hubieran leído a Bajtin).
sábado, 27 de febrero de 2016
Gente
"Gente"
Hay gente que con solo decir una palabra
enciende la ilusión y los rosales;
que con solo sonreír entre los ojos,
nos invita a viajar por otros mundos
y permite florecer todas las magias.
Hay gente que con solo dar la mano,
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas;
que con solo empuñar una guitarra
te regala una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca,
llega hasta los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas.
Y se queda después como si nada.
Y uno se va de novio con la vida,
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.
Hamlet
Lima Quintana
jueves, 4 de febrero de 2016
viernes, 22 de enero de 2016
domingo, 29 de noviembre de 2015
Cuentos de Pago Chico
No siempre había sido Barraba el comisario de Pago Chico, necesítese
De graves acontecimiento políticos para que tan alta personalidad
policial fuera a poner en vereda a los revoltosos pagochiquenses .
Antes de el , es decir antes que se fundara “La Pampa” y se formara el
comité de oposición , cualquier funcionario era bueno para aquel pueblo ,
tranquilo entre los rublos tranquilos .
El antecesor de Barraba había sido un tal Benito Paez gran truquista ,
no poco aficionado al porrón y por lo demás excelente individuo, salvo la
inveterada costumbre de no tener gendarmes sino en numero reducidísimo – aunque
las planillas dijeran lo contrario-, para crearse honestamente un sobresueldo
en las mesadas vacantes .
-El comisario Paez –decía Silvestre- se come diez o doce vigilantes al
mes .
La tenida de truco en el Club el Progreso, las carreras en la Pulpería
de La Polvareda, las riñas de gallo dominicales, y otros quehaceres menos
perentorios, obligaban a Don Benito Paez a frecuentes a casi reglamentarias
ausencias en la comisaría . Y esta probado que nunca hubo tanto orden ni tanta
paz en Pago Chico. Todo fue ir un comisario activo con una docena de vigilantes
más, para que comenzaran los escándalos y las prisiones, y para que la gente
anduviera con el Jesús en la boca , pues hasta los rateros pululaban . Saquen
otras consecuencias filosóficas de este hecho experimental. Nosotros vamos al
cuento quizás algún lector lo haya oído ya pues se hizo famoso en aquel tiempo ,
y los viejos del pago lo repiten a menudo .Sucedió, que un nuevo jefe de policía
, tan entrometido como mal inspirado , resolvió conocer el manejo de la
situación de los subalternos rurales y sin ¡decir agua va¡ destaco
inspectores que a escudriñar cuanto
pasaba en las comisarías .Como sus colegas , don Benito ignoro hasta el ultimo
momento la sorpresa que le preparaba , y ni dejo su truco, sus carreras y sus
riñas , ni se ocupo de reforzar el personal con gendarme de ocasión .
Cierta noche lluviosa y fría, en que Pago Chico dormía entre las
sombras y el barro , sin otra luz que las de las ventanas del club El Progreso
, dos hombres a caballo , envueltos en sendo ponchos y con el ala del chambergo, sobre los ojos,
entraron al tranquito al pueblo, y se dirigieron a la Plaza principal , calados
por la lluvia y recibiendo salpicaduras de los charcos .
Sabido es que la Municipalidad corría pareja con la policía, y que
aquellas calles eran un modelo de intransitabilidad.
Las dos sombra mudas siguieron
avanzando sin embargo, como dos personajes de novela caballeresca, y llegaron a
la puerta de la comisaría , herméticamente cerrada. Una de ellas la que montaba
mejor a caballo – y en quien el lector perspicaz habrá reconocido al inspector
de marras , como habrá reconocido en la otra a su asistente -, trepo a la acera
sin desmontar , dio tres fuertes golpes en el tablero de la puerta con el cabo
del rebenque …..
Y espero .
Espero un minuto, impacientado por la lluvia que arreciaba, y
refunfuñando un terno volvió a golpear con mayor violencia.
Igual silencio .Nadie se asomaba, ni en el interior de la comisaría se
notaba movimiento alguno .
Repitió el inspector una y dos veces el llamado, condimentándolo cada
uno de ellos con mayor proporción de ajos y cebollas , y por fin allá a las
cansadas entrabriose la puerta , viese por una rendija la llama vacilante de
una vela de sebo , y a la luz un ente andrajoso y soñoliento , que miraba al
inoportuno con ojos entre asombrados y dormidos , mientras abrigaba la vela con
el hueco de la mano .
-¿Esta el comisario?- pregunto el inspector bronco y amenazante .
El otro humilde tartamudeo, contestando
-No señor.
-¿Y el oficial?
-Tampoco Señor .
El Inspector , furioso se acomodo mejor en la montura , echose un poco
para atrás y ordeno perentoriamente :
-¡Llame al cabo de cuarto!
-¡No … No ..No hay Señor!
-De modo que no hay nadie aquí, ¿No?
-Si se..ñor…Yo
-¿Y usted es agente?
-No Se..ñor ..yo ..yo soy el preso .
Una carcajada del inspector acabo de asustar al pobre hombre, que
temblaba de pies a cabeza .
_
-¿No hay ningún gendarme en la comisaría .
-Si Se..ñor esta Petronilo …es que lo trai de la esquina bo…borracho ,
¡si se..ñor! esta durmiendo en la cuadra .
Una hora después don Benito se esforzaba en vano por dar explicaciones
de su conducta al inspector, que no se las aceptaba de ninguna manera. Pero
afirman las malas lenguas que , cuando no se limito a dar simples
explicaciones, todo quedo arreglado satisfactoriamente ; y lo probaría el hecho
de que su sistema no sufrió modificación, y de que el preso portero y protector
de agentes descarriados siguió largos meses desempeñando sus funciones
caritativas y gratuitas . Roberto J. Payro
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